jueves, 11 de diciembre de 2014

Middle Age Freak: Manualidades y Ovejas Negras



La semana pasada acompañé a mi madre a una exposición de manualidades en el WTC, motivado tanto por mi deber de hijo como por mi genuino interés de conocer una exposición de esta naturaleza, montada en un recinto tan destacado y versátil como es el WTC.

También me ha interesado mucho como ha despegado el mercado de las manualidades en los últimos años. Esta serie de actividades, antes sólo de interés para las amas de casa o ciudadanas de la tercera edad (no temo sonar sexista pues rara vez he visto a un hombre ponerse a tejer con gancho) y realizadas principalmente con propósito de esparcimiento, se han convertido en actividades para todo público y edad, que las elaboran con motivo de diversión, terapéutico e incluso empresarial.




Las únicas manualidades que yo había realizado hasta ahora eran las que elaborábamos en la primara y regalábamos a nuestras madres cada 10 de mayo. Recuerdo de esos momentos el tortillero que hice con tela del tipo que usan los edredones, y mis vanos intentos por aprender a tejer con ganchillo, nunca lo pude hacer.


Todavía me cuesta trabajo creer que muchas de estas actividades, que regularmente consumen bastante tiempo, para algunas personas son fuente de verdadera ganancia o sostén económico, aunque con el paso de los años he encontrado personas que logran buenos ingresos con la venta de bufandas o ropa que ellos mismos tejen, de la bisutería que fabrican, del fomi que moldean y pintan con habilidad, de los dulces que decoran o de los juegos para baño que trabajan con encaje y pintura textil. Además, gracias al Internet y la mensajería postal, algunas personas intercambian punto de vista (o de cruz) con aficionados de otras partes del país o más lejos.

Ni hablemos de las fuentes de información que existen actualmente para dominar estos oficios. Revistas especializadas en cada manualidad, clases gratuitas en los puntos de venta del material y, nuevamente, el Internet, donde mi madre aprendió a hacer las puntadas mediante videos en You Tube. Y sobre los puntos de venta, adiós a las mercerías o las expediciones a las bodegas en el centro de la ciudad, pues ya existen almacenes especializados en material para manualidades, tan grandes como cualquier supermercado y con un servicio igual de grato.


En una exposición como la mencionada arriba, todo este mundo parece mezclarse en un solo lugar, para beneficio del aficionado a las artes manuales: tejido, cerámica, repujado, tarjetería, decoración de dulces, bisutería, fomi, vitrales, joyería, pintado de madera, tejido a mano, elaboración de bolsas, figuras de unicel, migajón, contrapujado, papel mache, de china crepé u otros tantos tipos que no memoricé.

Y aunque es cierto que la tendencia de las manualidades es cada vez más fuerte, no pude evitar sentirme decepcionado de ver la poca variedad de temas en este mercado. No negaré que lo agradable a la vista y en colores pastel y figuras sonrientes, sigue y seguirá siendo el mayor atractivo para el público que consume estos productos, pero esa tarde me hubiera gustado ver bisutería o tejido en colores oscuros, o figuras de cerámica con forma de Batman o el Hombre Araña, moldes para jabón en forma de dados de 20 caras, un juego para baño con encajes negros y la cara de Jack Skellington, un molde para fomi con figura de R2-D2 o adornos de joyería con figura de la Narsil, una Gunblade u otro tipo de espada famosa.


Más me habría gustado que no me vieran con desdén cuando pedí que me enseñaran a pintar de negro el borreguito de cerámica que compré (por eso de la oveja negra de Monterroso), o cuando confesé que usaba los cuenta hilos como contadores de vida en Magic, o cuando pregunté donde podría comprar material para elaborar figuras de tipo 8 bit, como el collar de Mega Man que llevaba como ejemplo y sobre el cual no pudieron darme ninguna referencia. ¿Alguna ayuda?
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