lunes, 21 de octubre de 2013

Los Otros 52, 10a Semana. "Sobre la Mesa de Café y un Vaso de Papel"

"El hechizo más mortal"

SOBRE LA MESA DE CAFÉ Y UN VASO DE PAPEL

Ángel Zuare

Yo sólo había hecho una pregunta: ¿Cuál es el hechizo más poderoso o el más destructivo que conocen?, y la monótona charla de sobremesa que sosteníamos se convirtió en un debacle sobre este tema:

-El Ultima, de Final Fantasy, por supuesto-, comentó Gerardo.

-No, las técnicas triples de Chrono Trigger son más destructivas-, replicó Dávalos antes de pedir a la mesa con un gesto un vaso de agua.

-Esas son técnicas de combate, no hechizos- intervino Edgardo. -Si vamos a hablar de hechizos de destrucción, el Twilight Spark, de Touhou Soccer.

Como respuesta su hermano, Félix, le dio un zape en la cabeza mientras se carcajeaba con ganas. –El habla de hechizos de verdad, no de jaladas de videojuegos japoneses que mezclan fútbol y hechicería.

-¿Y t-tú cuál sugieres?- le pregunté.


-Pues uno de un libro de verdad… Por ejemplo el Octavo Conjuro, de Mundo Disco. Si no jode la realidad, sí hace parir a tortugas gigantes…

-Yo digo que los hechizos de la Bruja Escarlata- comentó Moreno. -Poder cambiar la realidad a tu antojo tiene nivel, ¿o no?

-No cuenta, no son hechizos de verdad y ella es mutante- replicó García dándole una gran mordida  a su bagle con mermelada. –Si a esas vamos también consideremos el hechizo de Parallax para regresar el tiempo en Hora Cero.

-O el All Ilusión, de Medaka Box- añadió Maya tímidamente. -… A mí me gusta…

-¡No, no, no!- interrumpió Jorge golpeando la mesa con su botella de cerveza medio tomar. -No hay hechizo más terrible que esté, que le da vida a vegetales, cambia de forma a los animales y convierte a simples criadas en falsas princesas, sólo para quedarse con la fortuna de los príncipes. Pobres hombres millonarios que caigan en el… ¡Bibbidi Bobbidi Boo!

Reímos con muchas ganas, pedimos refill de nuestros cafés, otra cerveza para Jorge y seguimos discutiendo:

-En serio, ¿nadie se acuerda del Avada Kedavra en Harry Potter?- preguntó Robin.

-O el Flipendo, también de Harry Potter-, añadió Memo.

-Sólo en los videojuegos- aclaró Dávalos apurando su vaso de agua en un trago.

-O el hechizo para olvidar, está bastante cabrón cuando Hermoine se lo hace a sus padres.

-No es tan destructivo. Además los hechizos para olvidar pueden hacer mucho bien para corregir pendejadas… ¿o no?- comentó García, volteando a verme al final.

-¿De-de qué hablas?

-Hazte wey… ¿En serio no te acuerdas?- De inmediato empezó a contar la anécdota para quienes no la conocían o la habían olvidado: -Resulta que un día estábamos todos de ociosos y empezamos a jugar con un vaso desechable, dotándolo de poderes infinitos y jugando a pedir deseos a ver qué pasaba. Entonces llegó este con su alma de mártir y dijo que iba a pedir su deseo pensando en el bien común. Quiso desear que todos fueran felices…

-No le veo lo malo a eso- dijo Robin.

-¿Has escuchado cómo se traba este wey al hablar? Al momento de formular el deseo le cambió una letra a felices. ¿Qué crees que pasó?

-… … Ohhh… … - fue el clamor de todos en la mesa mientras que yo sólo bajaba la mirada.

-Durante veinte minutos- siguió García. – Todos, absolutamente todos  en el mundo, en nuestra memoria, en todos nuestros registros históricos y de existencia, nos llamamos Felipe. Nuestros familiares, amigos, mi madre se llamaba Felipe. ¡Hasta los Felipes se llamaban Felipe!, pero creo que a nadie le importó eso… En fin, afortunadamente le quedaba un deseo al vaso desechable infinito y pudimos corregir su pendejada y hacer que todos la olvidaran. Menos los que estuvimos presentes, a wevo.

-Cualquiera s-se equivoca- comenté mientras dejaba que todos se rieran a sus anchas.

Poco después todos empezaron a despedirse y a retirarse. Los hermanos estrecharon sus manos y desaparecieron con un resplandor azul. Robin levantó su vara de levitación para elevarse unos metros antes de desvanecerse en el aire. César y Maya escogieron viajar a través de los espejos mientras Memo, Dávalos y Moreno usaban portales de teletransportación sencillos, no sin antes confirmar Dávalos si iríamos al cine el próximo fin de semana. Gerardo se marchó a través del cableado eléctrico tomando forma de energía y Jorge se fue hasta que recibió una llamada al celular. En su camino a la calle alcanzábamos a escuchar que decía: Sí mi vida, ya voy… Estaba con los muchachos, bebé, no me tardo… ¿Leche y qué más..?

Me quedé con García un rato mientras este apuraba su bagle y su último refill de café. –Creo sinceramente-, dijo. -Que no hay hechizo más poderoso que la persona que los ejecuta… Pero luego están aquellos a quienes les explota una pluma en la cara con un Wingardium Leviosa o animan escobas para hacer la limpieza-, recalcó antes de desaparecer con un resplandor blanco.

Me quedé un momento sólo, todavía sentado en la mesa del café y con el dinero para cubrir la cuenta en el centro de la misma… Junto al vaso de agua que Dávalos había pedido al llegar.


Digo, ¿cómo no sonreír?
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