martes, 4 de noviembre de 2014

Middle Age Freak: Transporte Público…

 

Escenario: Domingo, alrededor de las tres de la tarde. Dentro del transporte colectivo tipo combi (vehículo aún recurrente en las rutas del Estado de México) y viajando de Los Reyes, La Paz, hasta Tepalcates, luego de la visita familiar a una de mis tías, tanto para desayunar como para recoger algunos viejos discos LP que habían apartado para mí, producto de un negocio que discutiré otro día.
Protagonistas: Siete personas dentro de la combi, incluyéndome. Todos los demás (cuatro hombres, dos mujeres) son jóvenes, aunque de diversas edades, desde los 12 hasta los 16 años. Todos platicando efusivamente en grupos de dos o tres individuos. Escucho nombres variados; Juan Pablo (Pavlov, de cariño), Ignacio y Carlos. Ocasionalmente alguno menciona “El Templo”, dándome a entender que vienen saliendo de alguna actividad dominical evangelista.
Las voces de Carlos e Ignacio se hacen escuchar. Carlos tiene 12 años, usa anteojos y posee una actitud y conocimientos que denotan su “geekes”. Ignacio tiene 16 y es el mayor del grupo, en edad  y corpulencia, pero su voz revela una actitud juvenil, no correspondiente a su edad. Ignacio le pregunta a Carlos, emocionado, si ya ha visto el último trailer de Transformers. Habla de lo fregón que se ven los efectos especiales y lo mucho que le gustan los agarrones entre Megatrón y Optimus Prime. Carlos le responde que no ha visto el trailer, pero que ya escuchó la canción de Linkin Park que forma parte del soundtrack y que además ya vio video streaming del concierto que dieron en Moscú. Además ya ha descargado de Internet el soundtrack de la película anterior.
Pavlov platica con una de las chavas sobre motocicletas, comparando máquinas de 900 contra 600 cilindros. Luego ambos le preguntan a Carlos e Ignacio si ya han visitado las salas 4DX que presentan algunos complejos cinematográficos. Carlos ha ido una vez, para ver Piratas del Caribe en el Fin del Mundo, aclarando que lo único diferente que hicieron fue salpicarlo con agua.


La combi circula velozmente sobre la Calzada Ignacio Zaragoza, paralelamente al convoy del metro y pasando frente al Peñón del Marqués. Carlos e Ignacio hablan ahora sobre la música en sus celulares. Intercambian audífonos y cada uno pregunta de dónde descargaron tal o cual canción. La pantalla del celular de Ignacio es solamente una mancha de colores, propia de un celular que ha sido golpeado lo suficiente. Ignacio maneja el teclado con la destreza y conocimientos de quien conoce los menús de memoria. Carlos se ajusta los lentes y le pide a Ignacio que le mande por Facebook los vínculos para descargar la rola de Green Day que está escuchando en el cel de Ignacio.
Hablan sobre actividades del templo, de la película que verán el miércoles y la cual no será Transformers, todavía. Pasamos frente a la estación Guelatao y de reojo veo el lugar donde antes estaba la bodega papelera, donde compré hace años una carpeta con la impresión del cartel de la película El Fugitivo, con Harrison Ford, la cual conservo todavía. Trato de recordar inútilmente donde estaba ubicada La Tiendita del Horror, tienda de comics de la vieja guardia de los años 90. Veo nuevos centros comerciales en lugares antes dominados por bodegas y un tráfico fluido en una calzada conocida durante años por su transitar lento a todas horas.
Llegamos a Tepalcates y debo bajar. Abandono la combi con los discos bajo el brazo y dentro de una bolsa-verde de almacén, mientras los comentarios y risas siguen y finalmente se pierden sobre la avenida cuando la combi sigue su camino. Cruzo los puentes para tomar el Metrobús que me llevará a Tacubaya, pensando en lo rápido que ahora puedo recorrer una ruta que antes me tomaba más de dos horas. Deberé visitar a mi tía pronto, nuevamente.

Pero antes conseguiré una tornamesa.
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