lunes, 4 de marzo de 2013

Un Harlem Shake de viernes.


Es complejo el concepto de moda, no confundir con alta costura, si no el de las tendencias más ahora que el mundo “está conectado” o que personas se hagan famosas en cuestión de “clicks” (ya no se mide en minutos). Desde que youtube existe han surgido personajes que si bien no han perdurado en el imaginario público si han generado presencia,  una muy parecida a lo que en la era alejada a los nativos digitales no existían, el one hit wonder. Esto significaba un éxito aislado en la industria musical. Hoy en la red se crean quimeras (en el sentido más estricto de la palabra) no música ni éxitos musicales aislados, es una mezcla de varios factores que generan una gran audiencia, ¡tiempo!  ya hay estudios amplios este fenómeno, “a otra cosa mariposa”.



Posterior a la gran audiencia que tuvo el tal Psy, su Gagnam  style y sus más de un billón de reproducciones-al día de hoy- el tal Filthy Frank (dicen que es blogero) lanzó un video el 30 de enero, de siniestras intenciones dirían algunos. Posteriormente unos eskeiters australianos hicieron la Versión que se conoce actualmente que consiste en un video de poco más de treinta segundos (hasta aquí el dato duro que aparece en Wikipedia).


No se sabe en que momento se salió de control, en que momento empezaron a existir miles de versiones.  Chihuahuas follando almohadas, oficinas repletas de godinez bandalizadas por la moda viral, lavadoras que son destruidas en pos de una versión, facultades enteras vilipendiadas al grito de con los terroristas.
La primera vez que había visto uno fue gracias al Portal Sopitas que mostraba al personal de Google realizando un Harlem shake. Tengo que admitir que es una tonadita muy pegajosa y que cada uno de ellos lo hace más gracioso que el visto anteriorente. Aunque en muchos casos he escuchado (o leído) comentarios de desagrado en mucha gente, es cierto es un humor burdo o morboso, una completa cortina de humo que no se diferencia de un partido de futbol o una telenovela que todos terminan viendo y opinando, algo muy Yoko Ono, pues no existe la mala publicidad al fin y al cabo.  
Y todo este choro empezó cuando mi buen amigo [denominado de la siguiente forma para salvaguardar  su identidad] el doctor mantequilla me comentó que en Ciudad Universitaria se realizaría un Harlem Shake masivo. Sus recomendaciones siempre me han llevado a las mejores fiestas que no terminan,  tugurios y aventuras que son dignas de ser reflejadas en la secuela de películas de Pasolinianas. No es que haya sido un invitación sugerente, pero si cubierta bajo un manto de morbo  ¿que es lo que pasaba mientras se graban esas cosas? La gente se disfraza, hace cosas alocadas ¿Qué diferencia tiene un fin de semana normal?  El otro punto es la masivo,  nunca entendí cual el sentido de agrupar a un cientos de personas por motivos insulzos. Hay recordar que a los mexicanos les gusta romper record Guinnes absurdos y muy locales, no mucha certeza en esto pero no creo que un taiwanes quiera romper el record del tamal oaxaqueño más grande del mundo.
Pero ahí esta, era masivo.
El doc mantequilla no llegó, tenía que hacer una chamba a las espesuras de las selvas morelianas. Solo me quedaba Isaac, un gringo ilegal. Larga historia corta: su familia es mexicana, el nació allá y luego para acá, de ilegal eso sí.
Era un viernes a las cuatro de la tarde por la islas:  deportes con balones de usos diversos, una emulación de  un duelo de palos con esponjas en los costados, coreagrafías, parejas cariñosas y demás actividades sanas, aparentemente. Al fondo en la escalera que guía hacía la biblioteca y  rectoría se observaba un tumulto, personas sentadas o de píe sobre las terrazas que daban a la escalera y a las faldas de la escaleras rodeaban a otro grupo de personas, muchos de ellos con extravagantes vestimentas y más raros gorros, sombreros y cascos: Darth Vader, caballos de goma, cajas de cartón con ojos cuadrados, chicas con disfraz de superchica  (y Wonder  Woman fuu, replicaba Isaac con su acento cholo). La verdad es que todo lo veía multicolor,  gorritos chillones de calamares-purpura y naranja respectivamente- globos, condones que flotaban, puffs del Pumas que corrían de mano en mano,  una pelota para brincar, estudiantes nerds haciendo sticking con cajas de cartón. La verdad es que había más gente atestiguando que participando mientras que los organizadores no podían controlar su evento, bajaban las escaleras y se salían de las áreas designadas para el video, la famosa analogia de los pollos en el corral.
Los chiflidos emergían, la gente se desesperaba y cuando eso pasó una chica se levantó en los hombros de un joven, su apreciable cuerpo hacía que fuera atractiva a la vista, por lo que los asistentes comenzaron con el clásico y popular grito ¡chichis pa’ la banda!.  La dama aludida no soportó la presión social y decidió descender de los hombros de su colega antes que desnudar su pecho, en vista de lo anterior se desquitaron con la Superchica (¡Superchichis!). Arribó Protección civil, TVUnam, dicen que canales de televisión abiertas y seguridad UNAM. La gente se emocionó más.
Finalmente comenzaron a grabar, trenecitos de disfraces, saltos, agua por todos lados extraídos de botellas  de la cual deseábamos que fuera agua aunque no'mas sea de la llave. Al terminar la banda quería seguir la fiesta, hubieron los que amenazaron con ir por unas chelas otros salieron corriendo a una clase o a un examen. Y la verdad es que si se está en alguna facultad de la UNAM siempre va a salir a relucir el Goya grito de guerra triunfal de la casa de estudios mexicana. Cuando todos se retiraban los organizadores avisaron que en una semana estaría el video subido en la red. Más por curiosidad que por oficio le pregunté a uno de los organizadores porque lo hacían, el estudiante me respondió que en vista de que en ya se está convirtiendo en un evento mundial los estudiantes de la UNAM querían tener su propio Harlem shake. Mejor me dirigí hacía el fondo de las islas y ver que acontecía con sus habitantes. 


 


Un día después fui a casa de Angel (si, su nombre es sin acento), su acercamiento a la vida siempre me lo da desde el más fuerte buqué cafetalero los cuales siempre me han gustado como los prepara, en la cafetera que le regaló su novia, siempre en la estufa de su casa. Me preguntó mientras servía el café ¿Qué putas es el Harlem shake? La verdad no supe que responderle, creo que fue algo burdo como es eso, el harlem shake , desconcertado me replicó ¿es el nuevo Gangnam style? Le respondí que no, que era algo diferente, no por eso mejor o peor. Siendo honesto a la fecha no se en que se ha convertidpo o como es que surgió en una broma más que generó una mariposa en una alejada parte de nuestras latitudes por un movimiento de alas. Lo vimos,  una de las compilaciones que recorren las redes sociales, cuando terminó le dio un sirvo a su taza de café y solo afirmó ¡Que mamada! Es un happening viral surrealista y el reflejo de una sociedad destruida por el internet. Guardó silencio unos segundos para luego reírnos un largo rato de la solemnidad de su afirmación.


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