miércoles, 8 de junio de 2016

Middle Age Freak: Sobre Machistas Opresores (o cuando Steve Trevor mande a la chingada a la Mujer Maravilla)


Desde que tengo memoria, las mujeres siempre han sido diferentes a los hombres. Tomen este comentario como les sirva, pero lo cierto es que, desde niños, se nos inculca que  las mujeres son más débiles que los hombres y, por lo tanto, se debe ser más delicados con ellas; que sus juegos son muy distintos e incompatibles con los de los niños y que, además, lloran por cualquier cosa.

Luego, conforme pasan los años, aprendemos que ellas deben pasar primero por las puertas y cederles los asientos en cualquier lado y situación; que necesitan sus espacios particulares; que no pueden formarse en las mismas filas; que sólo ellas pueden usar falda, pero también pantalones; que les gusta armar dramas en cualquier parte y por cualquier motivo, beben gratis los jueves y tienen incapacidad por maternidad.




Después  maduras los suficiente para enterarte que a las mujeres las maltratan en sus casas con mayor frecuencia; que ganan significativamente menos por el mismo trabajo que ejecuta un hombre; que les cuesta más esfuerzo conseguir trabajos profesionales tras su titulación; que las matan con frecuencia y las violan aún más.

Y entonces piensas: ¡Pues qué carajos! Démosles dos vagones del Metro y uno del Metrobús para compensarlas, ¿no? No es mucho en realidad. Y como muchos niños, al ir creciendo asimilé que esta separación era habitual en cualquier ciudad y lo cívicamente correcto. Pero luego conoces y tienes la fortuna de trabajar con una persona -un hombre, cierto- que cruza directamente a la zona reservada para mujeres sin mostrar ningún complejo de culpa y te impulsa a hacer lo mismo, mientras te explica el error de una segregación de semejante naturaleza.

Luego, conforme pasan los años, atestiguas como las luchas sociales por la equidad de género ante la ley y el trabajo, se convierten en espectáculos satíricos protagonizados por mujeres que, lejos de hacer valer un mensaje de lucha, se convierten en burla de todos en las redes sociales, a pesar de que la mayoría de sus movimientos triunfan, principalmente por gozar de una posición empoderada en una sociedad costumbrista donde, si vemos que están peleando por sus derechos, pues deben tener razón y hay que apoyarlas, ¿no?


Y entonces, bajo el argumento de fomentar la violencia hacia la mujer, quieren quitar el anunció de X-Men Apocalypse, donde el villano, Apocalypse, ahorca a Mystique. Y más que ofenderte o enojarte, sólo puedes reír ante una lucha que ha perdido su camino y se congratula a si misma con pequeños triunfos y disculpas institucionales que realmente no tienen valor, pues estas mujeres, quienes tal vez ya ganan un poco más y tienen mayores prestaciones sociales que hace unos años, ha sido principalmente porque se han dedicado a construir sus propias fuentes de recursos donde, por supuesto, sólo pueden colaborar entre ellas, sin aceptar puntos de vista de hombres o mujeres que realmente quieren buscar una equidad de género funcional.


Y dichas mujeres seguirán alzando la voz para que las organizaciones e instituciones costumbristas que crecieron conmigo sigan dándoles lo que pidan. O continuarán buscando avergonzar (o en ocasiones incriminar o extorsionar) a hombres que defienden su espacio, como Lord Metrobús, a quien en lugar de rebajarlo, la situación terminó ensalzando al hombre y su acción.


Lo complicado será cuando la generación que viene atrás de nosotros (la que se está cansando de esta segregación inútil) quede arriba y decida ponerle un alto a esta situación. Porque hasta el afecto, el apoyo o interés que Steve Trevor pueda tener por la Mujer Maravilla, tiene un límite si esta no deja de sobajarlo por abrirle la puerta o colocarle la silla.

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