miércoles, 23 de noviembre de 2016

Middle Age Freak: Punisher. Definitivamente, Punisher


Realmente no lo dudo tanto ni tengo mucho que considerar al respecto. Cada ocasión que, en línea o sobre la mesa de café, se habla de superhéroes Marvel, DC, Image o de cualquier otro universo de cómics, y surge la pregunta acerca de nuestro personaje favorito, muchos enlistan a los más longevos, respetados, populares o protagonistas de la película del momento.

En cambio, mi héroe de historieta favorito, desde que tengo memoria, ha sido Punisher. Y es algo más que un gusto adquirido o una adoración instantánea. Ha sido más un encanto constante y discreto que siempre se hacía presente cuando leía los viejos ejemplares del Hombre Araña de mi papá, publicado entonces por Novedades, y donde el justiciero-vigilante realizaba alguna aparición especial como antagonista o aliado renuente del arácnido, nunca opacando totalmente al Hombre Araña, pero sí imponiendo su presencia y sus acciones en cada panel donde apareciera.



Eventualmente conocí sus primeras miniseries y títulos regulares como protagonista, quedando cada vez más prendado al personaje, a su naturaleza y su personalidad. Sin descartar que Frank Castle fue un precursor en la integración y aceptación del concepto del antihéroe en el gusto del aficionado de comics promedio, pienso que mi principal interés sobre este personaje radica en su alto factor de verosimilitud y probabilidad.

Dicho de modo más sencillo; que Punisher podría ser un personaje real.



Siendo muy diferente a las creaciones propias de una ciencia ficción altamente especulativa, un heredero de la literatura pulp o un héroe de guerra propagandista resucitado de otros tiempos, Punisher, un ex militar destacado y poseedor del conocimiento táctico de combate y armas correspondiente a su formación, refleja también los elementos urbanos de la guerra criminal, los barrios populares, la delincuencia descontrolada, la mortalidad brutal y poco dignificada de las armas de fuego y el valor de la inocencia y seguridad por encima de todo lo anterior. Tal vez yo visualizo a Frank Castle como un héroe más profundo y significativo que la mayoría de sus similares. Un héroe, realista, solitario y enfrentando una batalla de antemano perdida.

  
¿Cómo no quedar fascinado con un personaje así? Que recurriendo a su experiencia de combate decide tomar la ley entre sus manos y administrar un ideal de justicia absoluto y mortal contra los criminales. Desapareciendo luego bajo la oscuridad y el silencio de los pocos testigos de sus actos, que ven en este justiciero y vengador la respuesta elemental a los males que acongojan las zonas urbanas. El anticuerpo inevitable que frena a una enfermedad que, poco a poco, va desgastándolo todo. La respuesta a una plegaria por una incapacidad social y que, con el tiempo, se convierte en una figura adorada por el pueblo, impulsado por el amarillismo de los periódicos de cinco pesos. Un héroe, finalmente.



Eso puede ser bastante bueno, pero últimamente no dejo de pensar en otra característica de este personaje que también encuentro fascinante. Y es el hecho de que Punisher está loco.

Si, realmente loco, como la mayoría de sus semejantes. Porque aunque intervengan las mejores intenciones por el bien de la comunidad, uniformarse bajo un símbolo, figurativa o literalmente -con mallas o ropa de combate urbano-, y salir a ejercer justicia no es exactamente un símbolo de cordura. Pero siempre habrá elementos que ayuden a que Frank Castle se mantenga relativamente a salvo: Un séquito de escritores y dibujantes, dirigidos por administradores corporativos, que se encargaran no solamente de que las amenazas nunca lo sobrepasen realmente, sino que también evitarán que cometa un error, que cruce la línea y quienes controlarán todas las balas que dispare o reciba.


Porque, en la vida real y para perder el control, sólo hace falta un error, una reacción lenta o equivocada, una comunidad criminal altamente vengativa y dispuesta a escalar sus niveles de peligrosidad, o una bala perdida… No recuerdo alguna historia de Punisher centrada alrededor de una bala perdida.

Pero sigue siendo mi héroe favorito. Definitivamente.
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