domingo, 14 de agosto de 2016

Middle Age Freak: De Vacaciones (1/2)


A más de una semana de haber regresado de mi descanso, retomo esta columna presentándoles lo que absolutamente todos adoramos leer: ¡anécdotas de vacaciones ajenas!



En el Camino Otra Vez
Cuando era pequeño, viajar trece horas en un autobús me parecía molesto. Incluso ahora sigue incomodándome, gracias a mi incapacidad para conciliar el sueño profundo en una posición que no sea horizontal. Y actualmente hay que añadir la posibilidad de que la música o películas proyectadas en el sistema multimedia de los autobuses actuales no sean de mi agrado, que el servicio de Internet a bordo no funcione o que los juegos descargados la noche anterior, repentinamente, ya no quieran ejecutarse en el celular.


Y entonces es cuando uno se da cuenta que el chofer en turno coloca su propia USB, reproduciendo una carpeta que guarda una inusitada selección de baladas, rock y pop de los años 70, 80 y 90: Guns N’ roses, Simon & Garfunkel, The Beatles, Blondie, Outfield, Billy Joel, Queen, Men at Work, Creedence y Abba, convirtiendo el viaje hasta San Cristóbal de las Casas en una experiencia calmada, disfrutable y hasta arrulladora. El mejor viaje en autobús que he tenido. Tanto así que, en una parada en Coatzacoalcos, le pedí al chofer su USB para copiarla en mi notebook. Y puedo decirles, con toda certeza, que la clave de la felicidad para un viaje en autobús son 598 megabytes distribuidos en 167 canciones mp3.

MKT en San Cristóbal
Parte de este viaje fue por vacaciones. Por otro lado también se trató de participar en la sexta edición del Mercadito de Diseño, celebrado en San Cristóbal de las Casas y organizado por el despacho de diseño Destroyer, dirigido por un familiar que, en varias ocasiones, nos ha invitado a participar. Invitación que finalmente acepté junto con mi prima, quien vende discos de vinilo de segunda mano.


Tampoco niego que mi mayor motivación de participar en este evento era para saber si yo, Ángel Zuare, Middle Age Freak, podía desenvolverme bien en un evento de esta clase. Y es que los bazares de productores independientes se han vuelto una tendencia en los últimos años. ¿Qué lugar tendría yo como vendedor de producto manufacturado para coleccionistas adultos, en un evento lleno de talentos artesanales e ideas orgánicas?


Respuesta: ninguno, claro. Y es que el tipo de mercado es muy diferente en realidad. Del tipo que aprecia un portarretrato de madera de 150 pesos, trabajado a mano con técnica de decoupage y una vieja página de comic, mucho más que una figura de colección de Batman V Superman de 900 pesos. O tal vez sea algo en el agua, no lo sé. Por otro lado, también descubrí que tengo una resistencia mayor a la que imaginaba: cuatro días manteniéndome en el mismo lugar durante más de 9 horas y aun así, cada noche, con ganas de salir a cenar y a caminar por el pueblo y de salir a correr un rato la mañana siguiente.

 

¿Qué más recordaré de este Mercadito? A mi prima, vendiendo más de mil pesos en discos en una sola venta, al perro guardián más dócil del mundo en el puesto justo frente al mío y una cerveza de café que no recomiendo si uno pretende dormir.

Y la Nación del Fuego Atacó
Considero que realmente  no ponemos atención a problemáticas sociales del país hasta que estas amenazan con explotarnos en la cara. O al menos en la acera de enfrente.


El último día del Mercadito de Diseño se vio ensombrecido por los incidentes que provocaron el desalojo violento de un bloqueo del CNTE sobre la carretera a Tuxtla y el posterior montaje de un disturbo con habitantes del pueblo de San Juan Chamula (población cercana a San Cristóbal), quienes, haciéndose pasar por miembros del CNTE, provocaron disturbios, destrozaron propiedad civil y generaron tal alboroto en la zona centro de San Cristóbal que los organizadores del Mercadito se vieron obligados a desalojar el recinto donde nos encontrábamos -la casa de cultura Mazariegos- en menos de una hora, mientras los ruidos de la turba se escuchaban cada vez más cerca, junto con el estruendo de vidrios estrellándose y las calles aledañas al centro y la catedral de San Cristóbal eran bloqueadas por este grupo de extremistas y los turistas que documentaban todo lo que pasaba con sus celulares.


Salimos todos con bien, pero impresionados por ver como este pueblo podía apagarse por completo en una noche, mientras algunos escombros arden.
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