lunes, 15 de agosto de 2016

Middle Age Freak: De Vacaciones (2/2)


Turisteando
Pueblos Mágicos hay muchos y conozco algunos. Creo que la Secretaría de Turismo los agrupa bajo este título porque la mayoría parecen estar cortados con las mismas tijeras: una zona centro de alto atractivo turístico, arquitectónico y gastronómico; seguridad para que los visitantes puedan recorrer sus calles; puntos de venta local de productos artesanales y conexión con otros lugares de interés para la gente. También está el detalle de que la mayoría cierran después de las ocho de la noche. En serio, después de esa hora realmente no queda mucho que hacer en Huasca de Ocampo, Real de Catorce, Malinalco o Cuetzalan.



Es aquí donde San Cristóbal de las Casas me sorprende. La noche es el amanecer de su zona centro, de sus andadores turísticos, su zona de bares y restaurantes, algunos abriendo apenas a la una de la mañana y cerrando hasta el amanecer. Librerías, cafés e incluso una tienda de comics (de la que ya les hablaré en otra ocasión) abiertos pasadas las once de la noche, turismo y entretenimiento internacional e incluso activismo político proyectado en la pared de su catedral.



Un clima estable y templado, considerando que hablamos de la región sur del país, pero San Cristóbal se rebela a ser tierra caliente con su clima fresco y chubascos constantes. Y bicicletas. Muchas bicicletas.

Pokemoneando
El fin de semana de este viaje el mundo conoció Pokemón Go y el gamer de dispositivo móvil no volvería a ser el mismo. Y aunque esos días me mantuve desconectado de Facebook -donde parecía que no podía hablarse de otra cosa- un primo de San Cristóbal, como miles de otros jugadores, se las arregló para conseguir una copia del juego para instalarlo en su tablet e iniciar su carrera como entrenador Pokemon de la misma forma que la mayoría lo ha hecho: cazando Zubats y Pidgets hasta el cansancio.


Las tardes siguientes a este lanzamiento, el Mercadito de Diseño, las calles y plazas de San Cristóbal, sus restaurantes, mercados y sitios de interés, se convirtieron en pasarelas donde uno, poniendo suficiente atención, podía reconocer a los entrenadores en la búsqueda de Pokemones, a los grupos reunidos alrededor de una Parada Pokemon, un cebo activo, o batiéndose en un gimnasio.

*   *   *


Se dice que viajar es más sobre el trayecto que sobre el destino, o que los viajes ilustran y transforman a uno. Tal vez es un poco de todo. Quizá importa mucho el disfrutar en silencio Dancing With Myself con la cabeza recargada en el respaldo del autobús tanto como vender tu primera cartera de papel hecha a mano en una tierra que desconoces; o comer una hamburguesa con papas que, por alguna razón que no comprendes, sabe mucho mas deliciosa que cualquiera que hayas probado antes; tan importante como caminar por una plaza central, esquivando vendedores de artesanías y maestros Pokemon que no miran por donde van; tanto como escoger los chocolates que llevarás de vuelta para regalar o el salir a correr un rato por el andador que conduce hasta una iglesia en la cima de una colina. Tal vez se trata tanto de saludar con gusto e interés a la familia que no conocías o a la gente que esperas conocer mejor; o esquivar un conflicto social que apenas conoces y de repente lo ves desarrollarse frente a ti; o caminar en medio de un chubasco ligero.

Tal vez viajar no se trate realmente sobre el viaje o el destino. Tal vez se trate de ser, en el fondo, uno mismo, mientras se aprende a ser algo mejor.

O tal vez se trate de olvidar el cepillo de dientes en el hotel o casa donde te hayan dado asilo durante tu viaje. Porque, realmente algunos no sienten que hayan viajado si no dejan algo atrás.

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