miércoles, 13 de agosto de 2014

Los Otros 52, 52aSemana. "Cincuenta y Dos Ciclos".

La invención de una fuente de energía infinita

CINCUENTA Y DOS CICLOS

Ángel Zuare

-No recibo ninguna respuesta de la estación, Pharon- dijo Macy, confirmando los datos a través de la consola de comunicaciones de la nave.

-Entonces aproxímate y ve si puedes ingresar a su hangar- ordenó el líder del Gremio de Comerciantes, sin dejar de recorrer la cabina de mando a grandes zancadas. –O averigua si Kord está a rango para comunicarte con él de alguna manera.

-No puedo hacer ninguna de las dos.

-¡¿A qué te refieres, Macy?! ¡Kord está adentro de esa estación!- Pharon se detuvo para señalar con un gesto un punto más allá de los ventanales de la cabina. Justo a la mitad del espacio entre el cuarto planeta del sistema Polder y su correspondiente luna, se distinguía la forma de la estación espacial Cacimir, orbitada por decenas de paneles energizados los cuales, en ese momento, giraban rápidamente alrededor de la estación.

-Escucha, Pharon- comenzó Macy, moviendo hábilmente sus azuladas manos sobre el tablero de control, monitoreando todo sistema de comunicación o detección que estuviera a su alcance. -Hay una fuerte interferencia de energía, proveniente de la estación. Está bloqueando todas las comunicaciones y provoca que esos paneles estén girando tan rápidamente. Si nos acercamos es muy probable que alguno nos pegue o le choquemos directamente.

-¡¿Quieres abandonarlo entonces?!


-¡Por supuesto que no!- respondió Macy, alzando la voz lo suficiente para lograr que su jefe, su mejor amigo, calmara sus ánimos y escuchara razones. –Pero tampoco lo ayudaremos arriesgándonos innecesariamente.

Pharon controló su respiración y mandó a sus puños cerrados toda la frustración que sentía. –No voy a abandonarlo, Macy- fue lo único que dijo, con una actitud más relajada.

-Yo tampoco, Pharon… Tal vez podamos acercarnos, los paneles se mueven cada vez más rápido, pero siguen trayectorias. Quizá pueda vislumbrar una abertura y… ¡Por la Santa Madre!

Ambos guardaron silencio y contuvieron la respiración cuando, a través del ventanal, atestiguaron como dos paneles de la estación Cacimir chocaron entre sí, destrozándose y arrojando fragmentos que impactaban en otros paneles o contra las estructuras de la misma estación. En menos de dos minutos los paneles que no habían sufrido daños empezaron a reducir su velocidad y, al final, los únicos objetos que se movían alrededor de la estación eran despojos, que giraban sobre sí mismos o, los más alejador, empezaban a desplazarse hacia el planeta o hacia su luna, el primero que los capturara en su fuerza de gravedad.

-Macy- susurró Pharon, sujetándose al respaldo de un asiento. El aludido, sin decir nada, comenzó a acercar la nave hacia la estación. Les tomó casi una hora encontrar una ruta libre de escombros  hasta el hangar principal de la estación. Incluso, una vez adentro, tuvieron problemas para localizar un espacio donde descender. Había contenedores dispersos en casi todo el piso del hangar. Algunos transbordadores y otros vehículos estaban volcados y muchas personas y androides de servicio se movían desorganizadamente por todo el lugar.

-¡Allá!- dijo de repente Pharon, señalando un rincón del hangar donde, en un espacio asignado para descarga, estaba la vieja nave de Kord, la Trotamundos, aún asentada firmemente sobre su tren de aterrizaje. Macy logró descender en un punto cercano a esta nave y Pharon se precipitó hacia la rampa de acceso, que bajó a grandes pasos, ignorando las voces que se dirigían a él, hasta que el impacto de un disparo energizado dio contra su pecho, haciéndole trastabillar unos pasos hasta que sus piernas fallaron, cayendo pesadamente sobre el piso.

Lo primero que escuchó al recobrar lentamente el sentido fue la voz de Macy, sentado a su lado, junto al camastro de una sala de servicios médicos: -¿No te he dicho hasta el cansancio que esa vieja nave que usas parece de piratas?

-Era una nave de piratas.- susurró Pharon mientras se incorporaba lentamente, frotándose el pecho y la cabeza, todavía adoloridos. -¿No recuerdas? Se la quitamos a un grephereano cuando…

-No importa. Entre todo el caos, los oficiales de seguridad del hangar pensaron que veníamos a saquear el lugar. Y luego tú bajaste tan rápido, sin escucharlos cuando te pidieron que te detuvieras. Por eso te dispararon. Agradece que no usan energía letal aquí.

-¿Y tú qué hiciste?

-Estuviste inconsciente un par de horas. Yo hablé con ellos mientras. Al parecer hubo un problema con algunos sistemas de energía de la estación. Hubo sacudidas y percances, pero todo parece estar bien ahora.

-¿Averiguaste dónde está Kord?

-Está en otra sala. En cuidado intensivo. No te alborotes de nuevo, Pharon, ya lo vi. Está bien. Le di algunas indicaciones de su historial médico a los androides y su recuperación va muy bien. Muy, muy bien, tú sabes…

-Hay que sacarlo de aquí antes que llame la atención… ¿Pero qué diablos hacía aquí, en primer lugar? ¿Por qué perdimos contacto con él?

-Revisé la bitácora del Trotamundos, estaba entregando suministros, instrumental técnico, refacciones, nada fuera de lo común. Sólo tuvo mala suerte. Cuando terminó con la entrega y recibió el pago, la estación entró en un periodo de captura de Fuerzas G.

-¿Un qué?- preguntó Pharon sin dejar de frotarse la cabeza, imaginando que el dolor le había hecho incapaz de entender las palabras de Macy, quien ahora empezaba a hablar con la inevitable emoción que sentía al describir alguna maravilla tecnológica o circunstancia científica:

-Un periodo de captura de fuerzas de gravedad. La estación los tiene con frecuencia y duran cincuenta y dos ciclos estándar. Durante ese tiempo los paneles asimilan las fuerzas de gravedad que existen entre el planeta y su luna, por lo que a ninguna nave se le permite entrar o salir. Sus sistemas de navegación se pueden ver afectados o podrían ser atraídas por los paneles energizados y estrellarse contra ellos.

“Este lugar es fascinante, Pharon. Había leído al respecto hace tiempo, pero nunca pensé que podría llegar a estar aquí. La Cacimir es una estación espacial experimental que busca desarrollar una fuente de energía infinita, transformando las fuerzas de gravedad constantes entre dos cuerpos estelares. La energía que capturan los paneles es procesada en la estación, generando energía para su propio consumo o para comercializarla en los sistemas vecinos. Este procedimiento podría reducir la necesidad que tienen los sistemas y mundos civilizados de consumir sus propios recursos, o sustituir el uso de energía estelar conforme las estrellas se vayan consumiendo.

-¿Estás hablando de energía perpetua?

-Claro que no.  La idea de una fuente de energía perpetua es absurda, cuestión de entropía. Pero esta podría ser una buena opción para desarrollarla masivamente durante los próximos siglos. ¡Esto es increíble! ¡Realmente me gustaría ver su módulo procesador de energía!

-Temo que nadie lo verá en mucho tiempo - dijo una voz cerca de ellos. Una mujer, ataviada en un uniforme de oficial superior, entró a la sala con un paso firme y marcial. Al pararse junto a ellos, les fue evidente que el uniforme de la mujer estaba bastante maltratado, rasgado a la altura de los hombros y las piernas. La poca piel que les dejaba ver, en los antebrazos y en la base del cuello, presentaba oscuros moretones. Había limpiado su rostro lo mejor que pudo, pero aún había rincones ennegrecidos por grasa y suciedad. Su cabello rubio lucía maltratado y revuelto, a pesar de haberlo sujetado tras su cabeza. -Soy la oficial Biehn- dijo, estrechando la mano de Macy primero. -Coordinadora general de la estación Cacimir. Es un placer.

–Un gusto, oficial- Pharon se puso de pie y estrechó la mano que la mujer le extendía, mientras con la otra continuaba frotándose el pecho. -Veo que saben mantener el orden aquí. No quiero quitarle mucho tiempo, ¿pero puedo preguntar qué hizo este muchacho para terminar en cuidados intensivos?
-Salvar la vida de todos dentro de la estación, eso fue lo que hizo- respondió la oficial Biehn. Y aprovechando el desconcierto en los rostros de ambos hombres, añadió: –Y no se preocupe por mi tiempo. Tengo suficiente.

Minutos después los tres observaban, a través del ventanal de la sala de cuidado intensivo, como los androides de asistencia médica desconectaban y retiraban sistemas de soporte de vida, montados alrededor de la cama sobre la cual Kord seguía inerte. Los androides dejaron la mayoría de las vendas que cubrían sus brazos y el torso, pero sí retiraron las que cubrían su cabeza, donde, fuera de quemaduras en las mejillas y en la base del cuello, no parecía haber mayores daños.

-Yo estaba en los hangares cuando empezó el periodo de captura de Fuerzas G y su amigo, Kord, se acercó para preguntarme porque no se le permitía abandonar la estación. Le expliqué los motivos y que no es la primera vez que ocurre algo parecido aquí. Hemos tenido comerciantes, doctores, científicos e incluso practicantes universitarios que han quedado arraigados aquí por el mismo motivo, así que tenemos protocolos al respecto. Invité a Kord a usar las zonas de descanso de la estación y a disponer de una de las habitaciones que tenemos reservadas para casos así. Y fuera de una frustración inicial, aceptó la situación de buena manera y se retiró.

“La estación Cacimir es una de las más grandes construidas en la Galaxia Unificada, con auspicio de varias comunidades científicas e inversión privada. La tripulación que vive y labora actualmente en la estación consta en decenas de personas para todos los departamentos: técnico, mantenimiento, científico, médico y seguridad. Y todos responden ante mí, por lo que podrán imaginar que estoy sumamente ocupada casi todo el tiempo. Por eso mismo no volví a saber de su compañero hasta que empezó nuestra situación de emergencia, hace algunas horas.

-Kord se puso en contacto con nosotros mucho antes- interrumpió Macy. -Hace unas cuarenta horas, para notificarnos la situación y que no regresaría al Gremio en el tiempo que había previsto, pero que todo estaba bien. Sin embargo me inquietó un poco lo deficiente de su transmisión.

-Cuando Macy me notificó eso, yo quise comunicarme con él directamente a la consola de su nave- añadió Pharon. -Nos fue imposible.

-Cuando el periodo de captura inicia, las comunicaciones se ven afectadas, pero no se interrumpen. Esa fue nuestra primera señal de alarma, pero la desestimamos originalmente.

-Aún no nos dice qué fue lo que pasó- dijo Pharon, encarando a la oficial Biehn, quien, en comparación con el fornido comerciante, compensaba su falta de altura con la fuerza de carácter que le permitía sostener la mirada de Pharon, quien siguió hablando: –Y supongo que no tiene la obligación de hacerlo, pero si aquí ocurrió algo que casi mata a alguien de mi gente, realmente me gustaría saber qué fue.

-Por eso estoy hablando con ustedes cuando el procedimiento dicta que les ofrezca una historia prefabricada, una compensación por las molestias y me retire sin decir nada más. Y también porque esta situación se alejó de todo procedimiento imaginado por las tres generaciones de oficiales y científicos que han coordinado la estación. Realmente la situación hubiera resultado catastrófica si su amigo no hubiera intervenido.

-¿Usted se lo pidió?- preguntó Pharon, reprimiendo un sentimiento de coraje. -¿Lo obligó a arriesgarse por su estación?

-Nunca. Cuando se me notificó la situación yo me encontraba en una de las zonas de descanso, cerca del hangar. El proceso estándar para cualquier clase de emergencia que involucre los paneles, empieza con inhabilitar remotamente los sistemas de despegue de todas las naves, para evitar una evacuación caótica donde todos terminarían chocando entre sí o contra los paneles. Me dirigía entonces al hangar, para supervisar que dicho protocolo fuera implementado, cuando toda la estación se cimbró en un movimiento equivalente a un temblor de ocho niveles. Perdí el suelo un momento antes de impactarme contra una pared.

“Cuando me recuperé casi habían pasado veinte minutos. Seguí mi camino al hangar donde, en efecto, ninguna nave podía despegar, pero el movimiento había derribado casi todo lo que no estuviera fijado en las paredes. Escuché gritos de personas atrapadas bajo unos contenedores y me apresuré para ayudarles. Cuando me di cuenta, su compañero, Kord, ya estaba junto a mí, ayudándome a sacar a los heridos. Me preguntó que estaba pasando y si podía ayudar de alguna forma. Ni siquiera voltee a mirarlo, sólo le pedí que regresara a su nave y se mantuviera a salvo. Luego de asegurarme que ninguna nave pudiera despegar, me dirigí al centro de mando de la estación.

“En una situación de desastre como esta, las cosas ocurren muy rápida y caóticamente. A la gente de seguridad que encontraba en el camino la mandaba a cuidar otras secciones de la estación o que atendiera a los heridos que encontraran. Realmente no necesitaba que ninguno me escoltara hasta el centro de mando, y realmente estaba tan apurada en llegar ahí que no estaba prestando mucha atención a lo que ocurría. Pero al escuchar que había gente atrapada en uno de los turbo-ascensores, me detuve para intentar abrir la puerta, que estaba trabada. Entonces llegó Kord, quien había estado siguiéndome desde el hangar, y la abrió sin mucho esfuerzo, ayudándome luego a sacar a la gente. Le pedí de nuevo que se alejara, pero me ignoró y siguió tras de mí. Si encontrábamos caminos bloqueados por escombro, en poco tiempo y entre ambos abríamos el paso. Si encontrábamos gente encerrada por puertas automáticas trabadas, él las abría solamente usando sus manos. Y a los que estaban atrapados bajo maquinaria o muebles pesados, los liberaba rápidamente y casi sin esfuerzo. Para cuando atravesamos la zona de mantenimiento de máquinas, mientras yo atendía a los técnicos de soportes de vida, me sentí con la confianza de darle órdenes para asistir a otras personas, órdenes que acató inmediatamente. Incluso sometió con sus manos a un técnico que se había vuelto histérico y había arrebatado el arma de un vigilante. ¿Acaso Kord tiene entrenamiento militar de alguna clase?

-¿Qué sucedió luego?- pregunto Pharon, evadiendo la pregunta.

-Llegamos al centro de mando. Nadie le impidió el paso a  Kord pensando que iba conmigo. No tuve la oportunidad de ordenarle que saliera o de pedirle a alguien que lo sacara, incluso a la fuerza, porque de inmediato el oficial científico me dio detalles de lo que estaba pasando. Y Kord escuchó todo.

“Lo que estoy a punto de decirles es información estrictamente confidencial. Créanme que ahora ustedes se comprometen más al escucharla que yo al revelarla. Tiene que ver con el auténtico objetivo de esta estación. El utilizar las Fuerzas G de los cuerpos planetarios como una fuente de energía, aunque es funcional y realmente la empleamos para alimentar sectores de la misma estación, es solamente una fachada. Aunque sí estamos trabajando con una fuente de energía perpetua. ¿Están familiarizados con el concepto de Energía del Punto Cero?

-¿Energía del vacío?- preguntó Macy, prestando más atención ahora a la historia de la oficial Biehn. -¿Se refiere a extraer la energía del vacío?

-Precisamente. El vacío entre todos los cuerpos guarda un nivel de energía mínimo. Energía del Punto Cero, que puede ser extraída y procesada con instrumental adecuado, como el de nuestro módulo procesador de energía.

-Momento, momento- interrumpió Macy. –Considerando que es posible extraer energía del punto cero, del mismo vacío del universo, esa tampoco es fuente de energía perpetua. El vacío del universo está condicionado por su propia existencia y esta llegará a su fin inevitablemente. Por el contrario, un procedimiento así podría acelerar el proceso de entropía en el universo.

-No en este universo.

Pharon y Macy guardaron silencio para asimilar la respuesta de la oficial Biehn. Y mientras el primero trataba de imaginar el significado de la misma, Macy abrió los ojos y dejó de respirar unos segundos, antes de finalmente hablar: -Multiverso Cuántico… Por la Santa Madre, están drenando Energía del Punto Cero directamente del Multiverso Cuántico. ¿Es eso posible?

-La Cacimir lleva haciéndolo desde hace tres generaciones.

Macy se alejó del ventanal y se recargó en la pared, con sus manos azuladas apoyadas sobre su rostro del mismo tono, con los ojos muy abiertos mientras se deslizaba lentamente hasta sentarse en el suelo. -¿A alguien le molestaría explicarme eso?- preguntó Pharon, sintiéndose un poco desplazado.

-Si alguien arroja un dado normal- dijo la oficial –, pueden salir seis resultados. Pero el Multiverso indica que realmente el dado ha lanzado los seis resultados a la vez. Al existir nosotros en un universo determinado sólo podemos apreciar un resultado. Los otros cinco existen en universos distintos y la cantidad de los mismos es infinita.

“Las teorías para extraer energía del Multiverso existen desde hace mucho tiempo, incluso más que la estación Cacimir, pero la teoría de extraer Energía del Punto Cero desde estos universos cuánticos permitió que se consiguieran los recursos para financiar la estación y ponerla en funcionamiento, presentándola al público como una estación de Captura de Fuerzas de Gravedad.

-¿Por qué mantener eso en secreto?- preguntó Pharon.

-Porque cualquier experimento relacionado con el Multiverso…- interrumpió Macy, todavía sentado en el suelo, sujetándose la cabeza. –es altamente ilegal, por la naturaleza caótica que representa el mismo.

De repente Macy se puso de pie y se acercó a la oficial Biehn. -Y eso fue lo que pasó, ¿cierto? Algo salió mal, pero no por error de ustedes, sino por parte del mismo Multiverso. ¿Qué ocurrió?

-Si bien el Multiverso no tiene límites, nuestras máquinas sí. Sólo pueden extraer Energía del Punto Cero desde una cantidad específica de universos.

-Cincuenta y dos, ¿verdad?- interrumpió Pharon. –Uno por cada ciclo.

-Sí, antes de que las máquinas deban detenerse y recalibrarse- comentó la oficial. –Pero cinco horas antes del final de este periodo de captura, ocurrió el fenómeno. Nunca sabremos verdaderamente cómo pasó. Nunca sabremos si fue alguna fuerza consciente a nivel cuántico o una reacción natural de la Energía del Punto Cero, pero la mejor interpretación que ofrece nuestro oficial científico es que el Multiverso se defendió. Empezó a extraer Energía del Punto Cero directamente de nuestro universo, y no se habría detenido luego de nuestro periodo de cincuenta y dos horas. La sobrecarga de nuestro módulo procesador, máquinas y sistemas habría destruido completamente la estación. Y eso sería el menor de los males. Si la destrucción de la Cacimir no cerraba la comunicación entre nosotros y el Multiverso…

-El Multiverso podría haber drenado toda la Energía de Vacio del sistema Polder…- interrumpió Macy. -Tal vez la de toda la galaxia en menos de…

-De cincuenta y dos ciclos- puntualizó Pharon.

-Eso, si su amigo no hubiera estado aquí- añadió Biehn. Los tres centraron su atención en el hombre tendido sobre la cama, con su pecho subiendo y bajando lentamente a causa de una respiración debilitada.

-Debí parecerle perpleja o desesperada- continuó la doctora. –porque me sujetó del brazo y me preguntó cómo detener el proceso. Le indiqué entonces que los procedimientos de extracción de Energía de Punto Cero y de Captura de Fuerzas G funcionan al mismo tiempo, conectados al Modulo Procesador de Energía, y que tal vez deteniéndolo se podría cerrar la comunicación entre nosotros y el Multiverso. Entonces me pidió que lo llevara al Módulo. Y honestamente, yo no tenía más opciones o recursos, así que fuimos hacia allá.

“El Modulo Procesador de Energía es el corazón de la estación Cacimir. Un enorme pilar con varias esferas conectadas a su superficie. Estas controlan la trayectoria de los paneles fuera de la estación, mediante fuerzas electromagnéticas. Y cuando inician los procesos, las esferas comienzan a girar alrededor del pilar, mientras una fuerte corriente de energía proveniente del Multiverso rodea toda la estructura en un movimiento cíclico. Fue entonces…- La oficial Biehn guardó silencio mientras, cruzada de brazos y con la cabeza baja, recordaba y le narraba a los comerciantes lo que había ocurrido:

-Entonces sólo hay que evitar que siga moviéndose, ¿cierto?- había preguntado Kord. Ella asintió con la cabeza mientras miraba, con visible angustia, las esferas girando precipitadamente y las corrientes de energía entrando y saliendo de la parte superior del pilar, la conexión con el Multiverso.

Entonces, antes de darse cuenta para poder detenerlo, el comerciante se descolgó por el barandal de contención, saltando un par de metros para llegar a la base del pilar, esquivando unas esferas que estuvieron a punto de golpearle la cabeza y la espalda. El flujo de energía que atravesaba su cuerpo empezaba a incendiar su ropa y a quemar su piel. Ignorando el dolor, puso atención a la próxima esfera que se aproximaba a él, recibiéndola con las manos abiertas y los pies firmemente plantados en el piso. La máquina lo empujó un par de metros, antes de empezar a detenerse por la fuerza que Kord imprimía a sus brazos.

En medio del estruendo generado por el Módulo operando contra una fuerza opuesta, del impacto de dos esferas chocando entre sí y del intenso ulular de la energía girando cíclicamente a lo largo del pilar, la oficial Biehn pudo distinguir un fuerte rugido nacido del esfuerzo de un hombre que detenía, sólo con sus manos, una máquina impulsada por la fuerza de gravedad entre dos cuerpos estelares y la energía del Multiverso, que desintegraba lentamente toda su ropa antes de empezar a carbonizar su piel.

Y entonces Kord empezó a dar pasos hacia adelante, empujando el Módulo en sentido contrario. El estallido de varias secciones del pilar obligó a la oficial Biehn a arrojarse al suelo, cubriendo su cabeza. Cuando levantó la mirada se dio cuenta que las esferas se habían detenido y la energía del Multiverso se disipaba lentamente. Se puso de pie y bajó a la base del pilar cuando hubo localizado a Kord, tendido en el suelo, junto a la esfera que había estado empujando. Su ropa se había consumido y su piel estaba completamente carbonizada. Y al acercarse un poco más, la oficial reconoció el sonido de una tenue respiración.

-Cuando lo sacamos, algunas de sus quemaduras ya empezaban a sanar- continuó. –Entonces estaba totalmente irreconocible, pero cuando ustedes llegaron ya empezaba a regenerar piel sobre sus brazos y el rostro. ¿Se han dado cuenta que ahora su rostro ya no tiene las quemaduras que tenía cuando le quitaron las vendas?

Pharon y Macy guardaron silencio, dirigiéndose una mirada de complicidad. Biehn continuó:

-Entiendo que Kord no es un ser humano común. Tampoco están obligados a decir nada, sólo estoy compartiendo con ustedes lo que ocurrió aquí porque lo más probable es que este proyecto se cancele cuando la información salga a la luz pública, sin importar quién lo divulgue o a quien busquen para cargar la culpa. No dejo de pensar en la suerte que tuvim…

-Ingeniería genética- susurró Pharon. –Kord es un proyecto de ingeniería genética, desarrollado por las Fuerzas Armadas… Un híbrido artificial entre ser humano y una especie alienígena extinta… Es mucho más fuerte, rápido y perceptivo que cualquiera.

-Podríamos decir que es un factor caótico artificial- añadió Macy. –Por todo eso tal vez es que sobrevivió tanto tiempo entre el flujo de energía del Multiverso.

-Y también es un desertor…- continuó Pharon. –Ha salvado mi vida en más de una ocasión y ha hecho mucho por nosotros…

-Pues ahora debe saber que todos aquí le estamos agradecidos. Y que nadie hablará al respecto. Yo me encargaré de eso-. Cuando la oficial Biehn distinguió que Kord empezaba a mover lentamente su cabeza y susurraba el nombre de la oficial entre sus labios, dio vuelta y se alejó. –Buena tarde, señores- fue su única despedida.

Al ver que Kord empezaba a moverse, Pharon y Macy cruzaron la entrada a la sala y se acercaron a la cama.

-Biehn… La estación… Pharon, ¿cómo..?- susurraba Kord mientras abría los ojos lentamente.

-Todos están bien, Kord. Lo lograste, salvaste a todos, muchacho. No podría estar más orgulloso.

-Macy… hola… Me alegro de verlos…

-Nos diste un susto de muerte, Kord… Pero… ¡Lo siento, tengo que preguntar!- Macy alzó la vista y sus brazos mientras hablaba, notablemente emocionado: -Kord, ¡estuviste en medio de un ciclón de energía cuántica y te paraste en el umbral del Multiverso! Nadie nunca ha hecho algo parecido. ¡Tenías el infinito al alcance de tu mano! ¡Debo saber, ¿qué fue lo que sentiste?! ¡¿Qué fue lo que vis..?! ¡Ay, por favor, ¿es en serio?!


Pharon, sonriendo, solo le dirigió a Macy una mirada de simpatía mientras  Kord, con un gesto apacible en su rostro, estaba profundamente dormido.

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