lunes, 16 de junio de 2014

Los Otros 52, 44a Semana. "Un Átomo Entró al Bar".

Un átomo entra en un bar

UN ÁTOMO ENTRÓ AL BAR…

Ángel Zuare

… y primero pasó al baño. Supongo que para echar una firmita, antes de ir a la barra y pedir una cerveza, oscura y de barril. Era un átomo… pues como se supone deben ser los átomos: con sus protones y neutrones bien apretados en el centro de su rechoncho núcleo atómico, y sus electrones orbitando alrededor de este y a cierta distancia. Al parecer el átomo ya venía de haber recorrido otros bares, pues se tambaleó un poco cuando el cantinero le pasó la cerveza, pero mantuvo el equilibrio sobre el banco y empezó a beber. Una, dos, tres cervezas, en menos de media hora, antes de pasar a las micheladas.

El átomo venía de mala-copa, pues empezó a buscar pleito con cualquiera que pasara junto a él para pedir algo al cantinero, golpeara por accidente alguno de sus electrones (lo que era bastante frecuente pues estos estaban dando vueltas por todo el lugar, en sus órbitas elípticas) o simplemente lo mirara fijamente y con curiosidad.


Recordando mis clases de química de la universidad… Bueno, ya, ¿para qué me hago pendejo? Realmente googlee átomo en el celular y luego me puse a contar sus electrones, protones y neutrones para tratar de averiguar de qué clase era. Pero fue bastante difícil, los electrones no dejaban de girar dentro de todo el bar y los protones y neutrones de su núcleo vibraban y parecían desplazarse con cada trago que tomaba el átomo, haciéndome difícil contarlos. Me pareció que era un átomo positivo, o sea con mayor número de protones. A otros les pareció más bien negativo, por la pinche actitud que traía. Ahora que lo pienso tendríamos que considerar que tal vez ya andaba ionizado, por la cantidad de micheladas que se estaba tomando.

La verdad, en menos tiempo de lo pensado, nos acostumbramos al átomo mala-copa. De hecho nos juntamos con él en la barra para ver la pelea del Cinamón, en el televisor del bar. Y entre cada round empezamos a molestarlo preguntándole cuál era su número atómico…

-El mismo que el celular de tu vieja, wey…

… su isótopo…

-El que les voy a meter por el culo si no dejan de estar chingando.

… su elemento químico…

-Este- y nos hizo una señal obscena.

… y cuánto ganaba como logotipo del detergente Ariel

-¡Vayan a chingar a su madre!

… Al final, ya bien entrados en copas, muchos en el bar estábamos cantando, abrazados al pinche átomo:

-¡¡Contra el maaal, la Hormiga Atómica!!

Realmente no entendí qué salió mal, pues todos estábamos chupando tranquilos. Tal vez fue porque la pelea estaba más vendida que el petróleo nacional o porque el pinche átomo pendejo estaba mezclando alcoholes: cerveza, ron, whiskey y vodka. Pero a mitad del décimo round, cuando el Cinamón prácticamente se lanzó en un clavado a la lona, todos en el bar gritamos de coraje y el pinche átomo empezó a vibrar más fuerte y lanzaba un chillido bien estridente (creo, no estoy seguro, pero creo que tenía dinero apostado en la pelea). Cuando nos dimos cuenta ya empezaba a hacer un calor de mil demonios y nos empezaron a chillar los ojos. Lo último que alcanzamos a ver del átomo mala-copa fue que su núcleo se partió en dos, antes de que un intenso resplandor nos cegara a todos y la reacción nuclear nos mandara volando al otro extremo del bar, destruyendo la barra y algunas paredes en el proceso.

La verdad, fue una muy buena peda. Sin embargo, luego de la reconstrucción del bar y desde entonces, no se le permite la entrada a ninguna clase de átomo, positivo o negativo. Son bien inestables los cabrones.

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