martes, 4 de diciembre de 2012

Middle Age Freak: Demasiados Twinkies…




Publicado originalmente en Reino Geek (27 nov 2012)

Evidentemente mi primera reacción fue incredulidad. ¿Cómo que ya no iba a haber Twinkies?
 
Luego mi pensamiento inmediato (y estoy seguro que fue el de muchos también) fue sobre la película Zombieland, con Tallahassee y su búsqueda por los últimos Twinkies, luego del apocalipsis zombie. También estoy seguro que muchos que vimos esa película en su momento, salimos del cine con un inusitado antojo por aquel famoso pastelito relleno de crema de vainilla. Y la ventaja que teníamos entonces fue que logramos satisfacer ese antojo de inmediato.

Los Twinkie surgieron para cubrir necesidades empresariales, en este caso de la Continental Baking Company, cuyas máquinas para elaborar el relleno de sus pasteles de fresa permanecían en desuso cuando dichas frutas estaban fuera de temporada. El panadero James Alexander Dewar creó entonces el famoso pastelillo, entonces relleno de crema de plátano, pasando luego al de crema de vainilla por el racionamiento a causa de la Segunda Guerra Mundial, asentándose como un éxito desde entonces.

Y con el paso de los años los Twinkie se convirtieron en algo más; un obligado ejemplo al referirnos a la comida chatarra; un referente de la cultura popular norteamericana; un recurso legal (la Defensa Twinkie) para mitigar la culpabilidad de un acusado con base en factores inusuales, como alergias, cafeína, azúcar, etc.; en una leyenda urbana sobre su inmunidad a la biodegradación; un sitio web (T.W.I.N.K.I.E.S. Project) que desde el año 2000 ha realizado  varios experimentos científicos para analizar, entre otras cosas, la resistencia, radioactividad, solubilidad y propiedades gravitacionales del Twinkie promedio; ejemplos didácticos como el del profesor Mark Haub, quien llevó una dieta a base de Twinkies, Oreos y Doritos para demostrarle a sus estudiantes que la pérdida de peso dependía principalmente de las calorías consumidas, no del valor nutrimental de la comida. Haub perdió diez kilos en dos meses.

En resumen, algo que pensamos que estaría para siempre.

Supongo que varios tuvimos sentimientos parecidos cuando, en su momento, desaparecieron productos como los tocadiscos, las videograbadoras Beta, los Piedrulces, el Pipiolo, tiendas como El Sardinero y Gigante, o restaurantes como Burger Boy o Shakeys. Por un momento nos estremecimos ante la idea de que no volveríamos a probar nuestra comida o dulces favoritos y nos esforzamos para que nuestra memoria guardara, desde nuestras papilas gustativas, recuerdos de sabores asociados a momentos especiales de nuestra infancia o adolescencia.

Aquellos que gusten de especular, imaginen qué pasaría si lo mismo que pasó con Hostess Brands Inc., fabricantes del Twinkie en E. U., ocurriera con Bimbo, Pepsico, The Coca Cola Company, MacDonalds, Sanborns, Aurrera u otras empresas cuyos productos ya son parte integral de nuestra vida y representan elementos de comodidad o zonas de confort. ¿Cuánto podríamos soportar antes de perder la compostura y lanzarnos a la búsqueda de la última caja de Twinkies?

¿Sería antes o después de darnos cuenta que Interstate Bakery se declaró en bancarrota en el 2004, regresando en el 2009 como Hostess Brands Inc.? ¿O de saber que los Twinkies siguen produciéndose en Canadá, sin ningún problema por la bancarrota en que se declaró Hostess, el 16 de noviembre del 2012? ¿O de percatarnos que la misma situación aplica en México y todavía podemos ir a la tienda de la esquina a comprarlos?

Posiblemente la figurativa desaparición del Twinkie sea tan falsa como los rumores sobre su inmunidad a la biodegradación… Porque, lo crean o no, los Twinkies tienen fecha de expiración y su relleno no se convierte en vino luego de diez años.

Eso sí, los Twinkies fritos saben a gloria…
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